lunes, 28 de febrero de 2011

Jóvenes socialistas con Cristina 2011


Con la presencia de más de un centenar y medio de delegados se cerró hoy en Tigre el campamento de verano que realiza anualmente la Juventud Socialista que se referencia políticamente en el sector encabezado por el diputado nacional Jorge Rivas y el secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional, Oscar González, quien se encargó de cerrar la actividad con un mensaje en el cual llamó a "preservar la identidad histórica del socialismo, renovar la militancia en el contexto del proceso de reformas progresistas que se vienen desplegando desde 2003 y apoyar con energía redoblada la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner".

Los jóvenes socialistas deliberaron durante cuatro días en una isla cedida por una entidad mutual, durante los cuales abordaron temas programáticos, de desarrollo territorial, de inserción en lo social, sindical y estudiantil. Asimismo recibieron la visita de varios dirigentes partidarios, entre ellos Guillermo Torremare, especialista en Derechos Humanos, quien coordinó una actividad especial sobre el tema.

Durante las jornadas hubo varias actividades musicales y paralelamente al encuentro se desarrolló un taller de serigrafía sobre tela, resultado del cual cada participante o invitado se llevó una remera roja con la inscripción "Cristina 2011, Jorge Rivas, Juventud Socialista" y, en la espalda, el número 11.

martes, 22 de febrero de 2011

PS LA RIOJA

El socialismo reclama reglas claras para las próximas elecciones

El Partido Socialista (PS) riojano cuestiona el anuncio del Gobierno provincial de adelantar las elecciones y ratifica su voluntad de dar batalla en las próximas elecciones y brindar una alternativa política en los comicios municipales y provinciales.

La decisión del gobernador de adelantar las elecciones provinciales es una burla para el pueblo y la democracia, ya que esto no se realiza buscando el consenso con otras fuerzas políticas sino en pos de disminuir el desgaste político que viene experimentando el gobernador en el último año. Este mecanismo es una muestra acabada de la intención del gobernador de perjudicar a los demás fuerzas políticas, que no cuentan con los fondos que el partido gobernante dispone en cada campaña.

Finalmente desde el PS reclamamos reglas claras y transparencia para las próximas elecciones que permitan el ejercicio democrático acorde a los tiempos que vivimos.

Partido Socialista La Rioja
La izquierda democrática porteña busca "una alternativa que desplace a Macri"

Télam, El Patagónico, Sección Política, El Intransigente.

Dirigentes radicales de Forja, socialistas, humanistas, del Frente Grande y de Espacio Abierto se reunieron hoy para ratificar su decisión de "contribuir desde la izquierda democrática a generar la alternativa que desplace la impericia macrista y su política de exclusión".
Con la consigna de convocar a la constitución de un "frente amplio para una ciudad inclusiva" participaron del encuentro Oscar González (Unidad Socialista), Gustavo López (Forja), María José Lubertino (EA), Lía Méndez (PH) y Alejandro Otero (FG).
Los participantes se mostraron "partidarios de que la determinación de la candidatura a Jefe de gobierno local surja de una natural decantación política alejada de controversias innecesarias e independientemente de la preferencia que tienen cada una de las fuerzas integrantes de ese ámbito plural".
"Seguiremos trabajando como espacio común en la construcción de una agenda transformadora para el futuro gobierno progresista de la ciudad de Buenos Aires", agregaron, a través de un comunicado de prensa.
Los participantes convocaron a un encuentro de elaboración programática para el miércoles próximo.

lunes, 21 de febrero de 2011

RELANZAMIENTO UNIÓN DE MUJERES SOCIALISTAS

Mujeres socialistas apoyan a Cristina

En el marco del apoyo a la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, un grupo de militantes socialistas relanzaron la Unión de Mujeres Socialistas (UMS), la agrupación que fundara Alicia Moreau de Justo.

La agrupación señaló que sus principales referencias políticas se dan en la Unidad Socialista, el espacio que lideran el diputado Jorge Rivas; el secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional, Oscar González y el legislador y candidato a intendente de Ituzaingó, Ariel Basteiro.

Las asambleístas reconocieron “el proceso de ampliación de derechos ciudadanos que se verifica desde 2003”, a la vez que pidieron “que no haya espacio social o político alguno que le esté vedado a la mujer”.

“Identificadas con los valores y principios del socialismo”, dijeron en una declaración que sintetizó el encuentro, “expresamos la necesidad de generar la deconstrucción de los estigmas que pesan sobre la condición femenina”.

La agrupación, si bien admite que los avances mencionados “son los más consistentes de los últimos 50 años”, añadió que “aún es necesario profundizar las políticas en materia de igualdad de oportunidades y de trato para las mujeres”.

En particular, las integrantes de la UMS pidieron el tratamiento de una legislación destinada a que “la mujer decida sobre su propio cuerpo y normas claras contra la trata de personas y la violencia doméstica”.

Al hablar en el acto refundacional, Oscar González –ex diputado nacional del PS- respaldó la iniciativa y llamó a hacer realidad la consigna de este encuentro “Somos distintas, somos iguales”.

Dijo que ese lema "expresa tanto la necesaria igualdad de derechos entre varones y mujeres como la imprescindible convergencia de las distintas tradiciones políticas populares, que garantizarán la continuidad del proceso de reformas que encarna la Presidenta”.

La nueva UMS será coordinada por una dirigente bonaerense y otra porteña, las abogadas Maria José Burgos y Vanina Montenero y sesionará en diversas comisiones de trabajo que ya quedaron constituídas.

El Argentino
Buenos Aires Económico

viernes, 18 de febrero de 2011

RELANZAN UNION DE MUJERES SOCIALISTAS

Mujeres socialistas reivindican derechos y apoyan a Cristina

Télam, El Patagónico

Mujeres militantes del socialismo que adhieren a la corriente Unidad Socialista se reunirán mañana para relanzar la histórica Unión de Mujeres Socialistas (UMS), que supo presidir Alicia Moreau de Justo, y posteriormente expresarán su apoyo público a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Al concluir sus deliberaciones, las participantes se dirigirán a la Plaza de Mayo para celebrar el cumpleaños de Cristina, a quien le reconocen "un liderazgo legítimo, basado en una política de ampliación de derechos sin parangón en la historia", según consignaron a través de un comunicado.

El encuentro -que se realizará en la Casa del Pueblo del barrio porteño de Congreso- deliberará desde el mediodía hasta las 16, hora en que concurrirán a saludar varios dirigentes partidarios, entre ellos Oscar González, ex diputado y actual secretario de Relaciones Parlamentarias.

TRABAJO RURAL

La renta agraria por las nubes y los trabajadores rurales por el piso

Hasta tal punto rigió la concepción de que los trabajadores son parte del feudo, por todo el tiempo que el patrón disponga, que el otro sector excluido de derechos laborales fundamentales es el personal de casas de familia.

Tiempo Argentino


Oscar González
Secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional.


En 1942 Alfredo Palacios logra que el Senado apruebe su iniciativa, estableciendo que el trabajo de los cosechadores temporarios sea controlado por los departamentos de Trabajo de cada provincia, que el transporte de los mismos sea en “coches higiénicos”, que la vivienda provista sea “adecuada” y que los peones tengan obligatoriamente “atención médica y farmacéutica”, al tiempo que prohíbe el pago de los salarios en especies y obliga a hacerlo en moneda de curso legal. Diez años después, en 1952, la película Las aguas bajan turbias, basada en una novela del escritor comunista Alfredo Varela, dirigida y protagonizada por el realizador peronista Hugo del Carril, impacta en la opinión pública de la época, al mostrar descarnadamente las condiciones del trabajo esclavo en los yerbatales del Alto Paraná.
Más de medio siglo después, el develamiento de que la transnacional Nidera mantenía en condiciones de servidumbre a 133 trabajadores reclutados en Santiago del Estero muestra que la asombrosa modernización capitalista del campo argentino no modificó sustancialmente la actitud de las grandes empresas del sector en lo que se refiere al respeto a la legislación laboral y los Derechos Humanos. El trabajo agrario ha sido y es, más que ningún otro sector, una ignominia, privado de la mayoría de las garantías y los derechos que protegen al resto de los trabajadores. La norma que lo rige, el Decreto-Ley 22.248, elaborada durante la dictadura de Jorge Rafael Videla, firmada por los generales Llamil Reston y Albano Harguindeguy y sus cómplices civiles Alberto Rodríguez Varela, Jorge A. Fraga, Juan R. Llerena Amadeo y José A. Martínez de Hoz, aún increíblemente vigente, excluye expresamente a los trabajadores rurales de la Ley de Contrato de Trabajo, con lo cual el sector carece, entre otras cosas, de jornada limitada, licencias justas, indemnizaciones razonables y de la posibilidad de concertar convenciones colectivas.
La ley videlista dispone la máxima desprotección a los denominados “Trabajadores Agrarios No Permanentes”, categoría promiscua que incluye, tanto a trabajadores temporarios como a eventuales y transitorios, pese a que se trata de tres modalidades laborales distintas por sus objetivos y por su forma de prestación. Para ellos ni siquiera rige la prohibición del despido arbitrario que, desde hace más de media centuria, garantiza el artículo 14 bis de la Constitución y varios convenios de la Organización Internacional del Trabajo.
¿Por qué la ley no otorga a los empleados rurales iguales derechos que al resto de los trabajadores? El destacado magistrado del fuero laboral Rodolfo Capón Filas, analizando el tema en su Régimen Laboral Agrario, enseña: “No podemos olvidar la realidad: la decisión normativa depende de la situación de fuerzas sociales existentes en el momento en que se toma.
Siendo la política un reparto de poderes e influencia y la norma jurídica su formalización, la respuesta debe encontrarse en la situación social imperante al momento de la toma de decisión. Los subsectores laborales excluidos de la Ley de Contrato de Trabajo –peones rurales y empleadas domésticas– son, precisamente, los que acusan baja tasa de sindicalización o escasa movilización. Su falta de fuerza se traduce en mayores poderes entregados al empleador.” Ello fue aplicado por la dictadura cívico- militar iniciada en 1976, la que consideró, como hoy los dirigentes de la Mesa de Enlace, que los trabajadores rurales son virtual patrimonio privado de los patrones, mano de obra cautiva a la que hay que preservar de las conquistas alcanzadas por los demás empleados, eternizando una relación paternalista y autoritaria para mantenerlos en la pasividad y privados de derechos. Para colmo, la tercerización de las contrataciones –pooles de siembras y empresas arrendadoras mediante– conforma a menudo una maraña difícil de desentrañar que les sirve a las patronales para evadir responsabilidades.
Hasta tal punto rigió la concepción de que los trabajadores son parte del feudo, por todo el tiempo que el patrón dispusiera, que el otro sector excluido de derechos laborales fundamentales es el personal de casas de familia. No en vano hoy, a propósito del debate sobre los proyectos de reforma de la ley de trabajo rural, las patronales agrarias han defendido esta odiosa excepcionalidad, alegando que sus peones, al igual que las empleadas domésticas, son “como de la familia”, que muchos de ellos “comen en los mismos lugares que los propietarios” y otros conceptos aun más retrógrados. Alegan la naturaleza particular que tendrían las tareas rurales para justificar las jornadas excesivas, el trabajo en domingos y feriados sin compensación y la inconveniencia –para ellos– de acordar convenciones colectivas, entre otras privaciones de derechos del que gozan los demás asalariados.
Por otra parte, el ingreso masivo del capital financiero y la aplicación de la innovación tecnológica al agro, no sólo no ha mejorado las inhumanas condiciones de trabajo, sino que las ha generalizado a los contingentes laborales de que se vale para maximizar su rédito empresario.
El caso Nidera se inscribe en el debate –aún tímido– abierto a partir de la existencia del proyecto de ley de Nuevo Régimen de Trabajo Agrario, derogatorio de la ley de la dictadura, enviado al Congreso por el Ejecutivo y que beneficiará a 1,3 millones de trabajadores, dos tercios de los cuales están –como se expresa comúnmente– “en negro” y por lo tanto absolutamente desamparados. La iniciativa pone fin a la categoría de “trabajadores agrarios no permanentes” de la ley dictatorial al fijar tres modalidades contractuales: permanente de prestación continua (quienes trabajan de lunes a viernes), temporario (los que lo hacen por períodos estacionales) y permanente discontinuo (aquellos que trabajan de forma eventual).
El texto del proyecto establece la jornada laboral de 8 horas diarias o 48 semanales para los trabajadores rurales de todo el país, desde el lunes hasta el mediodía del sábado, sin excepciones. También regula el pago de horas extras: 50% por encima de los máximos diarios y semanales establecidos y el doble los sábados después de las 13, los domingos y los feriados. Equipara así al trabajador rural con el resto de los trabajadores, acabando con el estado de marginalidad y discriminación en el que, hasta ahora, están sumidos.
Uno de los puntos del proyecto más resistidos es la creación del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios, en el ámbito del Ministerio de Trabajo, que absorberá al Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), organismo autárquico controlado por las cuatro organizaciones de la Mesa de Enlace y por el sindicato UATRE, que tiene a su cargo el registro de las empresas y los trabajadores del sector.
Esta entidad, donde se lucen la patronal agropecuaria y su estrecho aliado, el sindicalista Gerónimo “Momo” Venegas, no tuvo participación en ninguna denuncia por las condiciones infrahumanas a que son sistemáticamente sometidos los trabajadores rurales.
Sobrevendrá probablemente un duro debate parlamentario. En la discusión sobre la necesidad de mejorar salarios y ampliar derechos o mantener todo como está, se pondrá a prueba el interés que representa cada sector. Desde el gobierno, felizmente, se continúa privilegiando la reparación social por encima de cualquier otra cosa.

jueves, 17 de febrero de 2011

PS LA RIOJA

El socialismo reclama reglas claras para las próximas elecciones

El Partido Socialista (PS) riojano cuestiona el anuncio del Gobierno provincial de adelantar las elecciones y ratifica su voluntad de dar batalla en las próximas elecciones y brindar una alternativa política en los comicios municipales y provinciales.
La decisión del gobernador de adelantar las elecciones provinciales es una burla para el pueblo y la democracia, ya que esto no se realiza buscando el consenso con otras fuerzas políticas sino en pos de disminuir el desgaste político que viene experimentando el gobernador en el último año. Este mecanismo es una muestra acabada de la intención del gobernador de perjudicar a los demás fuerzas políticas, que no cuentan con los fondos que el partido gobernante dispone en cada campaña.
Finalmente desde el PS reclamamos reglas claras y transparencia para las próximas elecciones que permitan el ejercicio democrático acorde a los tiempos que vivimos.

Partido Socialista La Rioja

PSA CHUBUT

Marcando la diferencia

Anselmo Montes
PSA del Chubut

El Partido Socialista Auténtico del Chubut, integrante del Frente para la Victoria, quiere reflexionar junto al con el pueblo chubutense sobre qué es lo que está en juego el 20 de marzo del 2010 en nuestra provincia.
Por un lado un fantasioso proyecto personal y familiar del Gobernador Mario Das Neves, con el que imagina continuar instalado en la sociedad chubutense a fuerza de una sistemática y costosa publicidad.
Pretende a esos efectos apoyarse en una obra pública para la que contó con los generosos 8.500.000.000 que le aportó el gobierno nacional, al que traicionó y traiciona con proyectos personales fantaseosos e irrealizables.
Parado frente a lo que cree “su obra”, se le ocurrió adelantar las elecciones siete meses antes de la finalización de los mandatos de las actuales autoridades, sólo por espíritu de conservación y a los efectos de evitar la simultaneidad con las elecciones nacionales, convencido de que el arrase inevitable de Cristina Fernández de Kirchner en el orden nacional y el Frente para la Victoria en el orden local lo dejaban sin chances en su propia provincia. No lo va poder evitar. Los argentinos hemos aprendido la lección.
Su dedo omnipotente señaló y confeccionó las listas de candidatos colocando a familiares en los primeros lugares de las listas e ingenuamente cree que estas políticas amorales y absurdas, sumadas a un discurso de derecha medio “facho y trosco” como él dice, son las bases aptas para la construcción del trampolín político que supone lo catapultará como candidato del Peronismo Federal. El gobernador Das Neves delira gravemente.
Para que no queden dudas de su posicionamiento político, el gobernador Das Neves buscó estrechar filas junto al Doctor Hugo Luis Biolcati presidente de la sociedad Rural nativa, nativa porque no es Argentina, e integrante de la “mesa de desenlace” junto a los grupos concentrados de la “desinformación” Clarín, La Nación y sus empresas, colocándose claramente en contra de las políticas nacionales y populares del gobierno de Néstor Carlos Kirchner, primero, y profundizándolas contra Cristina Fernández de Kirchner después
Como pueblo que somos debemos tener en claro que es imposible que se realice una provincia o región si la república no se realiza.
Por ello, el Partido Socialista Auténtico del Chubut, integrante del Frente para la Victoria hace un pequeño ejercicio de memoria sobre los momentos vividos al final del 2001: un país a la deriva, la actividad política repudiada, embarcados en el nihilismo absurdo del “que se vayan todos”, en medio de una desocupación y marginalidad monstruosa, endeudados hasta el alma, con muertos en las calles, todos momentos dolorosos que no debemos repetir y que deben ser elementos suficientes de reflexión para que los chubutenses votemos al Frente para la Victoria, lista 1103.
Nos les decimos a los ciudadanos chubutenses que vengan. Les decimos: con ustedes vamos a defender el proyecto nacional, popular y latinoamericano puesto en marcha. La tarea por hacer es importante y la vamos a realizar.

miércoles, 16 de febrero de 2011

HACE 50 AÑOS PALACIOS DABA UNA DE SUS ULTIMAS BATALLAS

La victoria olvidada de Alfredo Palacios

Por Herman Schiller / Página 12

Hace pocos días se cumplieron cincuenta años de uno de los más grandes batacazos electorales de la historia argentina. Las encuestas aún no existían y, ni por asomo, el establishment pudo prever que el viejo Alfredo Palacios (1880-1965) se impondría a todos, incluso a la orden de Perón.

En la práctica, el comicio no parecía demasiado importante –sólo se elegía en el ámbito porteño un senador y un diputado–, pero, en medio de un clima de franca rebeldía social, esa elección llegaría a ser trascendente con el correr de los días.

Eran los tiempos de la Resistencia peronista y de la feroz persecución desatada por el gobierno de Arturo Frondizi contra los trabajadores y el peronismo proscripto. La represión a los obreros de la carne que habían ocupado el frigorífico Lisandro de la Torre en Mataderos para impedir su privatización y la aplicación del Plan Conintes mediante la movilización militar compulsiva de los ferroviarios y otros gremios en lucha fueron algunos de los hitos emblemáticos de la época.

Las cárceles estaban repletas de presos políticos y, cuando se esperaba una actitud más confrontativa del líder exiliado en Puerta de Hierro, llegó la orden de votar por Raúl Damonte Taborda, uno de los clásicos oportunistas de la época que, apenas producido el golpe setembrino del ’55, había publicado Ayer fue San Perón, calificado por muchos como el libro gorila más duro de aquellos tiempos y, poco tiempo después, ante la evidencia de que las masas peronistas se mantenían leales a sus convicciones, pegó la voltereta desde su periódico Resistencia Popular, viajando con frecuencia a Madrid.

Sorprendidos, el Consejo Coordinador Peronista y las 62 Organizaciones desobedecieron la orden y llamaron a votar en blanco. También Arturo Jauretche decidió sumarse a la desobediencia, pero no al votoblanquismo; y, frente a las indecisiones, aceptó ser el candidato del Partido Laborista, el mismo rótulo que había catapultado a Perón en 1946.

En aquellos días, cuando la incipiente televisión estaba prácticamente monopolizada por la propaganda de la UCRI y la UCRP, los medios no tomaban en cuenta a la izquierda.

(Entonces se entendía como izquierda a los partidos Socialista y Comunista, porque el trotskismo y sus variantes casi no existían.)

Pero la izquierda estaba ahí. Hacía dos años que había triunfado la Revolución Cubana. Y las juventudes socialistas y comunistas, pese a la reticencia que tenían hacia Alfredo Palacios por haber sido embajador en Uruguay de la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu, decidieron apoyar la candidatura del viejo maestro, porque algunas semanas antes Palacios, a su regreso de La Habana, había pronunciado en la Facultad de Medicina una entusiasta conferencia de adhesión a Fidel y los suyos.

Entonces la ciudad se llenó de pintadas y actos masivos. “Cuba es el camino del pueblo argentino”, rezaba una de las consignas más difundidas. Y centenares de banderas rojas recorrieron los barrios ante el estupor de los sectores hegemónicos.

En Blanco Encalada y Triunvirato, Raúl Alterman (que tres años después sería asesinado en su domicilio de la calle Azcuénaga por una patota fascista) le dijo a la multitud que “estamos luchando junto a los obreros contra la política de hambre dictada por el FMI”. Y el recientemente fallecido Abel Alexis Latendorf, que en aquellos días era uno de los jóvenes líderes socialistas, denunció en un acto masivo realizado en Avenida del Trabajo y Varela que “las cárceles argentinas están llenas de partidarios de la Revolución Cubana”.

Y llegó el 5 de febrero. A medianoche, el gobierno aún no había dado a conocer el total del escrutinio, y al día siguiente el diario El Mundo, que era muy leído por la clase media progresista, le dio el triunfo al candidato de la UCRP, Nicolás Romano. Pero al día siguiente tuvo que rectificarse y ningún medio pudo ocultar ya la realidad: Palacios se había impuesto con 315.641 votos, en tanto la UCRP obtenía 309.194; la UCRI de Frondizi, 241.760, y el voto en blanco, 241.384. Damonte Taborda apenas cosechó 20.763 (fue quizá la más estrepitosa derrota de una “orden de Perón” en los años proscriptivos). Otro de los grandes perdedores fue el Partido Conservador (cuyo candidato era Miguel Martínez de Hoz, otro integrante de la familia fundadora de la Sociedad Rural), que no llegó a los 50.000 sufragios.

Por algunos días la derecha no ocultó su estupor.

El Panorama político del diario La Nación, que no estaba firmado aunque se sabía en el ambiente periodístico político que era escrito por un joven abogado en ascenso que militaba en las juventudes católicas llamado Mariano Grondona, señaló sin inhibiciones que había triunfado la “dialéctica del paredón” y, en un sutil llamado al golpe, subrayó el papel que deberían desempeñar “los grupos de presión y factores de poder (...), capaces de aportar nuevos contrapesos que el Estado no contiene ya dentro de sus propios engranajes”.

Usted, una revista que se decía era financiada por la SIDE, aunque esto último siempre resulta difícil de comprobar, incluyó a toda página un título alarmante: “Boom soviético en Buenos Aires”.

Y simultáneamente llovieron las declaraciones de los políticos de derecha. Vicente Solano Lima, número uno del Partido Conservador Popular, que doce años después acompañaría a Héctor J. Cámpora en la fórmula presidencial del Frejuli, se quejó de que el centro y la derecha “están anarquizados”, mientras las izquierdas “se están canalizando en una dirección”. Y Eduardo Augusto García, uno de los dirigentes conservadores más conocidos de la época, declaró sin pelos en la lengua: “Me aflige que el triunfo del doctor Alfredo Palacios haya sido facilitado por las izquierdas, especialmente los comunistas, que procuran la destrucción de nuestro régimen constitucional”.

Por su parte, el comandante en jefe del Ejército, teniente general Carlos Severo Toranzo Montero, que era furiosamente antiperonista y siempre se había negado a recibir a dirigentes obreros, esta vez, apenas tres días después de las elecciones, se apresuró a dialogar con una delegación de las 62 integrada, entre otros, por Amado Olmos (Sanidad), Juan Carlos Loholaberry (textil), Nicolás Raccini (aguas gaseosas) y el recordado dirigente de los empleados de farmacia Jorge Di Pasquale, que tres lustros después sería un detenido-desaparecido más durante la última dictadura militar. Toranzo Montero no ocultó el objetivo de la reunión: evitar que el peronismo se vuelque a la “izquierda castrista”. Pero se encontró con un grupo muy combativo que, inmediatamente, le exigió el cese de la represión y la libertad inmediata de los presos del Plan Conintes.

Las juventudes de los dos partidos que habían apoyando la candidatura de Palacios salieron a celebrar la victoria con banderas rojas y fotos de Fidel y el Che. Y numerosos cánticos en los que predominaba el desafiante “paredón, a todos los burgueses que vendieron la nación” (años más tarde, obviamente, los acontecimientos harían cambiar la palabra “burgueses” por “milicos”). Y la revista Che, que dirigía Pablo Giussani, con la secretaría de redacción del ya nombrado Latendorf, publicaría la foto del rostro de Fidel en la tapa con este título: “Cuba plebiscitada en Buenos Aires”.

Pero la euforia no duró demasiado tiempo. Terminado el escrutinio, Palacios trató de tomar distancia de la juventud más radicalizada. Empezó a formular declaraciones antisoviéticas, criticó los fusilamientos en Cuba y, para calmar el ambiente, visitó a tres políticos que habían sido sus adversarios en la elección: Lucas Ayarragaray (demócrata cristiano), Eduardo Augusto García (conservador) y Agustín Rodríguez Araya (Unión Cívica).

El escritor David Viñas, que todavía hoy recuerda con entusiasmo aquellas jornadas inéditas “en las que el socialismo venció a la orden de Perón”, publicó entonces en la revista Che una nota de advertencia: “Cuidado con los caballeros, doctor Palacios”.

Pero Palacios ya escuchaba únicamente a quienes le susurraban al oído que había sido un triunfo personal suyo y no un “giro a la izquierda” de las masas. Y las juventudes no ocultaron su malestar.

Estas tensiones generaron poco después la división del viejo Partido Socialista Argentino en varias fracciones. Y Palacios, que en esa fragmentación terminó apoyando al ala más de derecha del partido, falleció en 1965, cuando aún le faltaban algunos años para concluir su mandato como senador *.

Más allá de sus errores, queda como saldo la trayectoria impresionante y plena de aportes positivos de un socialista reformista nato que, desde 1904, cuando el barrio de La Boca lo eligiera el primer diputado socialista de América, hasta su muerte, fue factor clave en la promulgación de leyes proobreras, dejando además libros importantes, como El nuevo Derecho, La fatiga y sus proyecciones sociales, Nuestra América y el imperialismo yanqui, Almafuerte y tantos otros.

*Nota del editor: En realidad Palacios murio siendo diputado nacional, electo en 1963. Como senador, electo en 1961 permanecio hasta el golpe de 1962,contra Frondizi.

martes, 15 de febrero de 2011

Los socialistas insisten con un frente amplio para ganar la ciudad


Los socialistas porteños ratificaron hoy su confluencia con radicales, humanistas y otros sectores que acompañan al gobierno nacional y llamaron a "respaldar desde un frente lo más amplio posible al candidato que mejor exprese en la ciudad la gestión transformadora de Cristina Fernández de Kirchner", señaló Oscar González, que fue diputado nacional y secretario general del Partido Socialista.

Al participar de un plenario esta tarde en la sede de la Unidad Socialista (US), González señaló que "respetamos a todos los candidatos del espacio kirchnerista" y "somos libres para cooordinar nuestros esfuerzos con cada uno de ellos". Así, informó, "estuvimos reunidos con Amado Boudou con quien coincidimos en un diagnóstico sobre el estado de abandono en que se encuentra la ciudad de Buenos Aires y convenimos en la necesidad de fortalecer la trama política y social que deberá sustentar una futura gestión en el distrito para que su desarrollo sea compatible con el proceso de cambios que vive el conjunto de la república".

"Mientras respaldemos el liderazgo de la Presidenta, que cada uno de nosotros venga de tradiciones políticas distintas no sólo no preocupa sino que, al contrario, es un dato enriquecedor", dijo el secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional.

lunes, 14 de febrero de 2011

Socialistas debatirán puntos básicos de Plan de Gobierno porteño

Télam, Cónclave Político, El Patagónico.

En un encuentro de cuadros técnicos y profesionales que encabezarán los dirigentes socialistas Oscar González y Alejandro Rofman, mañana ese espacio debatirá y aprobará el "Guión de acciones básicas para la construcción de una ciudad sostenible e inclusiva".
La reunión se realizará en la histórica Casa del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos 488, donde una veintena de especialistas expondrá las medidas "imprescindibles" que los socialistas llevarán en primer término a la consideración de sus aliados políticos: radicales k, humanistas y otros sectores que apoyan al gobierno nacional.
González, ex secretario general del Partido Socialista y actual secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional, aseguró que el encuentro "servirá para homogeneizar un planteo común y llevar una propuesta de cambio a la ciudadanía, que está harta de la impericia del macrismo".

sábado, 12 de febrero de 2011

Visiones compartidas

Página 12

El ministro de Economía y precandidato a jefe de Gobierno porteño por el kirchnerismo, Amado Boudou, se reunió ayer con el socialista Oscar González; los humanistas Lía Méndez y Jorge Pardés; el secretario de Obras Públicas nacional, Abel Fatala; y el vicejefe de Gabinete y referente de Forja, Gustavo López. “Con ellos compartimos un destino común y procuramos cerrar acuerdos para trabajar bajo el arco de la candidatura 2011 de nuestra Presidenta”, explicó Boudou. También dijo compartir con cada uno de esos dirigentes “una visión de ciudad coherente con el país que queremos”.


viernes, 4 de febrero de 2011

JORGE RIVAS OPERACIÓN CON CÉLULAS MADRE

Informe especial en Historias sin Fronteras, canal CN23

Parte 1
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Parte 2
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Parte 3
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Parte 4
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Parte 5
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jueves, 3 de febrero de 2011

Programa especial sobre el tratamiento y operación de nuestro compañero JORGE RIVAS

Hoy a las 22:30 hs. Programa "Historias sin Fronteras" en CN23.

Compartimos el enlace para verlo por internet, recomendamos ingresar 15 minutos antes al sitio para que cargue bien y verlo de corrido.

Click en la imagen para acceder al sitio

martes, 1 de febrero de 2011

ENTREVISTA A CÉSAR RENDUELES, AUTOR DE UNA ANTOLOGÍA DE EL CAPITAL

"El cambio social en el que estaba pensando Marx era razonablemente sosegado e institucional"

Salvador López Arnal / Rebelión

“El capital es una etnología de la sociedad capitalista. Marx quiere explicar cómo el tejido de costumbres más característico de la civilización moderna –la mercantilización generalizada– engrana con su supervivencia material y genera un brutal sistema de estratificación social capaz de convivir con cierto nivel de emancipación política”

César Rendueles es profesor asociado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense y adjunto al Director del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ha publicado numerosos trabajos relacionados con la filosofía de las ciencias sociales y la crítica cultural. En Alianza Editorial ha editado recientemente una antología de El Capital que él mismo ha presentado y anotado.

Déjame felicitarte de entrada por tu trabajo y permíteme preguntarte de entrada por su sentido. ¿Por qué una antología de El Capital? ¿No tenemos ya, por ejemplo, la edición de Gabriel Deville que creo fue discutida con el propio Marx en 1882 durante su viaje a París?

Diría que es una pregunta a la que, en realidad, debería responder la editorial que me encargó el trabajo. En todo caso, puedo explicar por qué lo acepté. Verás, hace años, cuando empecé a estudiar a Marx, pasé por varios cursos y seminarios donde se proponía una lectura exhaustiva de El capital que a mí más bien me resultó extenuante. Me parecía que pasar días desentrañando línea a línea fragmentos aislados, como si fueran a revelar un secreto cabalístico, me alejaba de la lectura comprensiva que me hacía falta, es decir, del cartografiado de la problemática de largo alcance que planteaba Marx. Fue Carlos Fernández Liria el que me rescató de ese limbo hermenéutico con un curso buenísimo sobre El capital en el que, curiosamente, apenas leímos textos originales. Así que, en mi cabeza, esta antología es una especie de complemento textual de aquellas clases que tanto me gustaron. Más en serio, he tratado de ofrecer el tipo de herramienta que, en su momento, a mí me hubiese sido de utilidad para tener una visión amplia de la teoría de Marx. Que quede claro que no desprecio la crítica filológica paciente y rigurosa, todo lo contrario, la considero crucial y la agradezco, pero no es mi negocio.

Por otro lado, como bien señalas, existen ya numerosas antologías y resúmenes de esta obra. El capital es un “ensayo-río”. Se puede acceder a él desde muchas perspectivas enriquecedoras que a menudo confluyen. Cada antología es un itinerario teórico. Yo he tratado de trazar una senda amplia y poco escarpada, que privilegia los mecanismos explicativos y los análisis históricos. Por supuesto, hay otros enfoques legítimos que dan más importancia, por ejemplo, a los aspectos especulativos o a la doctrina política.

De las varias traducciones castellanas del clásico de Marx usas la versión de Manuel Sacristán. ¿Por qué esa elección?

Era una buena oportunidad de rescatar una traducción de alguien a quien admiro mucho y que en los últimos tiempos había quedado un poco arrinconada frente a otras versiones, igualmente solventes, como la de Pedro Scaron, la de Vicente Romano o la clásica de Wenceslao Roces. Además, hemos podido presentar por primera vez la parte del Libro III de El capital que Sacristán tradujo pero no llegó a publicar. Dicho sea de paso, me resultan particularmente antipáticas las puyas a las distintas traducciones castellanas con las que algunos marxólogos tratan de poner de manifiesto sus propios méritos.

El Capital está compuesto por tres libros. Sólo el primero fue editado por Marx; los otros dos, sabido es, fueron compuestos por Engels. ¿Qué opinión tienes del trabajo de este último?

Hay muchos estudiosos de Marx que consideran de buen tono criticar a Engels. Yo mismo lo he hecho en alguna ocasión. En realidad, es muy injusto. Creo que es importante recordar que los primeros estudios empíricos de Engels ejercieron una influencia decisiva en Marx. Para mí, La situación de la clase obrera en Inglaterra sigue siendo un trabajo ejemplar. Respecto a la labor de Engels como editor de El capital, creo que se vio en una situación imposible. Se enfrentó a la responsabilidad de manejar en solitario una monstruosa cantidad de papeles que se ha convertido en un rompecabezas para varias generaciones de investigadores expertos. Algo así como hacerle el equipaje a alguien con síndrome de Diógenes. Por ejemplo, cuando tras la muerte de Marx, Engels empezó a inspeccionar sus escritos, se topó alarmado con un montón de un metro de alto de estadísticas sobre agricultura rusa (en ruso). Posiblemente, la única solución razonable hubiese no publicar los libros II y III de El capital, pero Engels era antes un amigo que un editor y cumplió con la tarea que se le había encomendado.

¿Podrías resumir brevemente el contenido de El Capital?

El capital es una etnología de la sociedad capitalista. Marx quiere explicar cómo el tejido de costumbres más característico de la civilización moderna –la mercantilización generalizada– engrana con su supervivencia material y genera un brutal sistema de estratificación social capaz de convivir con cierto nivel de emancipación política. Muestra, además, la naturaleza expansiva de esa sociedad y su inestabilidad sistémica. Por si esto fuera poco difícil, trata de hacerlo sin situarse en una posición de exterioridad teórica, es decir, propone una estrategia inferencial que toma como punto de partida el discurso de los propios agentes implicados (de ahí la palabra “Crítica” en el título de muchas de sus obras). Marx asume, y en realidad es mucho asumir, el peculiar tipo de equidad que se da en las relaciones de mercado –el hecho de que no entrañen estafa o mala fe– y muestra cómo puede generar un sistema ineficaz, desigual, alienante y en crisis permanente. Este modo de exposición es muy importante porque permite no sólo denunciar una situación inicua sino apreciar también su congruencia con otro posible sistema eficaz, igualitario, liberador y estable. Toda la retórica revolucionaria no debería despistarnos: la transición al socialismo es un proceso tranquilo y sencillo, nada que ver con el cataclismo fáustico que fue el nacimiento del capitalismo.

Señalas en la presentación de la antología que los especialistas se muestran casi unánimes a la hora de rechazar cualquier relación entre la obra de Marx y los actos y las doctrinas de buena parte de quienes se declararon sus herederos. El “buena parte” permite un amplio juego, así que déjame preguntarte concretamente: ¿la obra de Marx tiene algo que ver con la revolución soviética por ejemplo, o con la china, con la cubana o el primer sandinismo, por ejemplo?

Bueno, sencillamente pretendía subrayar la diversidad de recepciones que ha tenido la obra de Marx y su carácter excepcional en la historia del pensamiento. Es decir, el modo en que las lecturas académicas de la obra de Marx han tenido que convivir con usos pragmáticos muy intensos. Me da la sensación de que se han lastrado mutuamente. El estudio de la obra de Marx a menudo ha estado supeditado a urgencias políticas. Y la praxis política con frecuencia ha asimilado especulaciones teoréticas poco fructíferas. Esa dialéctica forma parte ya de lo que es Marx y tenemos que contar con ella. Quienes han tratado de eludirla, pienso en los marxistas analíticos, se han encontrado con un camino cegado.

Por otro lado, la recepción tiene mucho de proceso performativo: desde el momento en que alguien cree que la obra de Marx tiene que ver con él, esta tiene que ver con él. No hay mucho que añadir al respecto, salvo cuestionar las lecturas más delirantes, que no son pocas. De todos modos, como decía antes, soy de los que piensa que el cambio social en el que estaba pensando Marx era razonablemente sosegado e institucional. La épica socialista del siglo veinte es, en realidad, la historia de un fracaso o, mejor dicho, de una derrota. El socialismo se vio obligado a jugar en un terreno, la guerra permanente, que ciega sus posibilidades de desarrollo más auténticas y en el que, por el contrario, el capitalismo se mueve muy a gusto. El sandinismo es uno de los mejores ejemplos de esto.

Hablas muy críticamente del “socialismo real”. Afirmas en la presentación de la antología que fue una “excrecencia cultural freudianamente siniestra desde su nacimiento”. ¿Excrecencia sólo cultural? ¿Desde su nacimiento?

Cuando escribí esa frase pensaba en el socialismo real como figura del espíritu, si me perdonas la pedantería. Es decir, en esa imagen de un sistema grisáceo, monolítico, autoritario… Con independencia de que ese régimen haya existido históricamente o más bien sea una fantasía de los acólitos de Ronald Reagan, Marx no tenía nada que ver con él. Quería mitigar los prejuicios de aquellos lectores que piensen encontrar en Marx, el amigo de Heine, a un defensor de Lysenco o a un lector de Sholojov. De algún modo, la imagen que hemos construido de los países soviéticos es un reflejo distorsionado del sistema en el que vivimos: el estajanovismo parece una parodia de nuestras exigencias laborales, los planes quinquenales una versión ingenua del caos planificado al que llamamos economía… Así que tampoco querría hacer un juicio general de lo que pasó durante el corto siglo veinte en todos esos países en los que, hay que recordar, también vivieron Lissitzky, Brecht, Ehrenburg o Lukács. En realidad, no me gustan nada esa clase de generalizaciones. Por así decirlo, no acepto que el reconocimiento y la condena del terror estalinista me obligue automáticamente a rechazar el sistema electoral cubano.

En la presentación que comentamos, hablas de Marx como uno de los fundadores de las ciencias sociales y como autor imprescindible para comprender la modernidad. ¿De qué ciencias sociales es fundador? ¿Qué otros autores son en tu opinión fundadores de esas disciplinas?

Suelo hablar de las ciencias sociales, en general, porque desconfío de su división académica. No porque, según una tesis ya bastante convencional, las ciencias sociales sean un continuo que van de lo micro a lo macro, del pasado al futuro. Más bien me parecen una amalgama. A menudo aporta más a la comprensión de la subjetividad humana un estudio sobre Proust de un historiador de la literatura que un experimento con ratas enloquecidas que viven en condiciones de cautividad extrema. En El capital se observa esto con mucha claridad. Marx pasa a toda velocidad de la economía a la historia, de la filosofía a la crítica política, de la psicología a la hermenéutica. A veces se dice que llegó tarde a la revolución marginalista. Menos mal, porque si no tendríamos que vérnoslas también con unos cuantos capítulos sobre los microfundamentos de la conducta mercantil.

Las ciencias sociales son uno de los modos, tal vez el principal, en que las sociedades modernas se comprenden a sí mismas. Así que, en rigor, la fundadora de las ciencias sociales es la sociedad moderna. Muy literalmente. Los materiales empíricos sobre los que se erigieron las teorías sociales más interesantes son fruto de desafíos prácticos demográficos, mercantiles, políticos, policiales, urbanos coloniales… Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría han expuesto este asunto de manera brillante. Respecto a las elaboraciones teóricas fundamentales, tengo una perspectiva bastante ecuménica y poco heterodoxa. En todo caso, puedo decir que me atraen especialmente los autores que se han esforzado por proponer dispositivos explicativos poco abstractos: Smith, Tocqueville, Durkheim, Hobson, Sombart, Polanyi…

Siguiendo el hilo de la anterior pregunta, ¿por qué crees que Marx es un autor crucial para entender la modernidad?

No creo que ningún otro autor haya trazado con tanta precisión como Marx la geología profunda de nuestro tiempo. El modo en que vivimos una tensión entre dos proyectos de liberación únicos en la historia de la humanidad: la revolución industrial y la emancipación política. Cada uno de ellos tiene enormes, y a veces terribles, potencialidades, pero se han combinado de tal manera que se cierran a sí mismos constantemente las posibilidades que ofrecen. Marx entendió que, en realidad, los grandes dramas del capitalismo –la desigualdad material y social, la alienación laboral…– son cuestiones sencillas de resolver con unos pequeños ajustes: apenas un cambio en la propiedad de los medios de producción. El magnificar estos problemillas hasta convertirlos en una distopía planetaria ha condenado a la modernidad a no poder hacerse cargo de sus auténticos retos: la autorrealización personal libre y fraterna.

Señalas también que lo característicamente marxista no es el evolucionismo historicista que se suele subrayar sino la idea de que existe un futuro que proyectar, “que hay grandes transformaciones sociales que afectan a dimensiones cardinales de la vida social que merece la pena emprender”. Pero esto que apuntas, ¿es realmente signo distintivo de Marx? ¿No sería atribuible también a muchos autores, anteriores o posteriores a él?

Bueno, tampoco el evolucionismo historicista es exclusivo de Marx, más bien al contrario, es nuestro contexto ideológico cotidiano. Lo que pretendía indicar es que la conclusión que cabe extraer del corpus teórico distintivamente marxista (la teoría de la explotación, etc.) no es alguna clase de profecía histórica o algo por el estilo, sino un conjunto de desafíos políticos y morales: oportunidades de transformación social que están materialmente a nuestro alcance y que son coherentes con la realidad actual. Esto marca una diferencia inmensa respecto a aquellos proyectos políticos que plantean un hiato utópico radical, pero también frente a quienes consideran la transformación social como un puro ideal normativo cuya consistencia con nuestro presente es puramente tendencial.

Marx, afirmas, no fue ningún moralista: la mera voluntad moral no puede dar pie a un mundo justo. La mejora de las condiciones materiales, a través de un uso inteligente del desarrollo tecnológico, es una condición de posibilidad de una igualdad política no heroica. ¿Por qué no heroica? Y un punto más: ¿qué sería, en tu opinión, un uso inteligente del desarrollo tecnológico?

No heroica en la medida en que no se fundamenta en una comunidad de santos o, de nuevo, en una ruptura absoluta con el pasado. La igualdad no puede basarse en la esperanza de que los millonarios quemen sus bienes en una pira, los trabajadores prefiramos morirnos de hambre antes que recurrir al trabajo asalariado y la gente honesta vaya desnuda para no ser cómplice del trabajo infantil en la industria textil. Los socialistas proponen eliminar algunas fuentes estructurales de injusticia para que el bien y el mal tenga que ver con nuestras decisiones, virtuosas o malvadas, antes que con condicionantes sistémicos incontrolables. Es una propuesta realizable o no, pero está enunciada en términos comprensibles desde nuestro presente: no exige una nueva raza de personas justas y bondadosas. Por eso también me parece repugnante la posición contraria, muy extendida, que resta cualquier importancia a los elementos subjetivos del cambio social, a la transformación personal. En el socialismo hay, por supuesto, espacio para la tragedia, el crimen y el conflicto, al igual que para la bondad y la caridad.

Respecto al desarrollo tecnológico, me temo que soy bastante conservador. Creo que un uso inteligente de las tecnologías es el que nos libra de aquellas actividades con una utilidad marginal decreciente y nos ayuda a fomentar aquellas con una utilidad marginal creciente. Hoy las cosas son exactamente al revés. Por un lado, se nos impide usar la tecnología para, por ejemplo, difundir de forma masiva las artes y las ciencias. Por otro, en vez de servir para generar tiempo libre, los avances tecnológicos son una fuente de esa exoticidad metafísica que llamamos desempleo. Eso por no hablar de nuestro sometimiento lacayuno al fetichismo tecnológico.

Hablas también en tu presentación de la conquista de la igualdad política. En tu opinión, ¿qué noción tenía Marx de igualdad política?

Es una pregunta extremadamente compleja porque creo que la respuesta tiene que ver con su concepción de la relación entre el individuo y la comunidad. Marx no era un comunitarista ni un romántico ni un liberal, aunque tiene un poco de todo ello. Cuando tengo que dar una respuesta rápida, recuerdo que Marx era, para bien y para mal, un heredero de la Ilustración. Yo diría que se sentía razonablemente cómodo con los mecanismos políticos que forman parte de nuestro universo conceptual: separación de poderes, libertad de prensa, estado de derecho, democracia representativa… A veces los critica como meramente formales, pero no creo que eso signifique que creyera que son poco importantes. Al contrario, son tan importantes que tenemos que asegurarnos de que disponen de todas las condiciones materiales para su completo desarrollo. Es decir, no sólo libertad de prensa, sino la garantía de poder ejercerla en igualdad de condiciones y no según hayan dispuesto los azares del mercado.

El Capital, afirmas también, es como una gigantomaquia teórica que permite multitud de lecturas, algunas de ellas, apuntas, ensayos de metafísica o análisis literarios. ¿Ensayos metafísicos sobre una obra que no parece abonar ninguna metafísica?

Usaba metafísica en sentido precrítico: si lo prefieres, puedes decir “ontología” o, más en general, filosofía. Piensa, por ejemplo, en la interpretación aristotélica de Meikle, o en la lectura neohegeliana de Zizek…

En el prólogo a la primera edición de El capital podemos leer: “El físico observa los procesos de la naturaleza allí donde aparecen en la forma más pregnante y menos enturbiados por influencias perturbadoras, o bien, cuando es posible, realiza experimentos en condiciones que aseguran el decurso puro del proceso”. La pulcritud metodológica del paso es admirable. ¿Esa fue la metodología empleada por Marx en su investigación? ¿Marx fue el Galileo del “modo de producción capitalista y de las relaciones de producción y de tráfico que le corresponden”?

Para mí la idea althusseriana de Marx como Galileo de la historia tiene el mismo sentido que hablar de Paco Torreblanca como Galileo de la repostería. Suena a chiste pero lo digo totalmente en serio. Creo que las ciencias sociales son praxeologías. Enormemente sofisticadas y refinadas, pero praxeologías. Es decir, que pertenecen al mismo terreno epistemológico que la traducción, la cocina, la comprensión de textos, la educación de nuestros hijos, las prácticas deportivas, la agricultura, la interpretación musical… En todos estos ámbitos hay conocimiento e ignorancia, distancia entre el acierto y el error. Pero nada tienen que ver con el terreno de la ciencia, al menos tal y como la entendemos desde Galileo. Lo distintivo de Galileo es el descubrimiento de las posibilidades gnoseológicas de matematización del mundo físico. Matematización no significa, como creen algunos economistas, asignar símbolos y números a lo que sea y ponerse a operar con ellos con los procedimientos más complicados posibles. Lo característico de la ciencia es que las operaciones deductivas son empíricamente fructíferas porque se ha logrado acceder a núcleos estables de inteligibilidad de los fenómenos que se aspira a explicar, con independencia de que se usen muchas o pocas operaciones matemáticas. No creo que tal cosa haya sucedido en las ciencias sociales, que se mueven en un terreno sublunar, como explicó Paul Veyne en una obra memorable. De hecho, las ciencias sociales más avanzadas y rigurosas, como la historia, son aquellas que con más naturalidad han asumido esta limitación. En cambio, las más metafísicas y cuestionables son las que insisten en seguir sendas teoretiformes espurias, como algunas ramas de la economía o de la psicología.

En tu opinión, ¿puede seguir defendiéndose “la teoría del valor”? ¿Crees que es una conjetura fructífera?

En alguna ocasión Manuel Sacristán escribió lo siguiente: “La tarea de Marx era irresoluble: consistía en resolver en ‘economía pura’ problemas no económicos puros”. Estoy totalmente de acuerdo. A partir de la teoría del valor Marx intentaba explicar simultáneamente los procesos de estratificación, las raíces históricas de la modernidad, la alienación laboral, la autocomprensión de la sociedad moderna, el cambio tecnológico, el paso de la comunidad a la asociación, la disciplina laboral, la supervivencia material de la sociedad capitalista… Creo que hoy disponemos de explicaciones alternativas más elegantes y eficaces para la mayor parte de esas cuestiones. Lo que seguro que no tenemos es un marco general alternativo que las integre todas a la vez. Así que yo reformularía la pregunta: de lo que se trata es de saber si un marco tal tiene alguna utilidad. A mí me parece que, en la práctica diaria de las ciencias sociales, esa clase de paradigmas no son muy interesantes, porque apenas son de ayuda a la hora de resolver problemas concretos. No es que sea imposible emplear la teoría del valor para explicar, por ejemplo, la evolución de las políticas fiscales en los últimos treinta años, pero no creo que sea ni de lejos lo más importante en una investigación como esa. En cambio, la teoría del valor y, sobre todo, la teoría del plusvalor, es mucho más útil como guía para relacionar fenómenos aparentemente alejados entre sí: la expropiación de las tierras comunales en algunos países africanos, el papel de los fondos de pensiones privados en la hipertrofia especulativa, la corrosión de la personalidad en el capitalismo avanzado, los cambios en la legislación laboral en España... En ese sentido, la teoría de Marx tiene funcionalidades políticas importantes y creo que por el momento insustituibles.

Para finalizar, intenta convencerme e intenta convencer a los lectores. ¿Por qué crees que es conveniente o incluso necesario leer hoy El Capital?

A riesgo de tirar piedras contra mi propio tejado, yo diría que es más necesario conocer con algún rigor las tesis de Marx y sus herederos que enfrentarse a la literalidad de El capital. A mucha gente le puede ser de mucha más utilidad recurrir a alguna de las excelentes exposiciones que existen de la doctrina de Marx que pelearse con un texto fascinante pero nada amigable. Resulta difícil explicar la alquimia mental que se produce entre quienes necesitamos volver una y otra vez a El capital. Con los Pasajes, Walter Benjamin quería hacer simultáneamente una historia oculta del capitalismo del siglo XIX y un “cuento de hadas dialéctico”. Algo de eso hay en el modo en que El capital nos interpela, sacando a la luz cómo cada vez somos más lo que ya éramos. Dicho de un modo menos oscuro, Marx teoriza con un léxico decimonónico una realidad que en su tiempo era marginal y que sólo hoy, en la era de la globalización, ha llegado a consolidarse. Hoy es cuando, finalmente, todo lo sólido se ha disuelto en el aire. Así que se da la paradoja de que a medida que la descripción marxista del capitalismo histórico se va volviendo más inexacta, su teoría resulta cada vez más explicativa. Esta tensión irreconciliable a algunos nos resulta muy fructífera.

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