martes, 13 de octubre de 2009
CARTA DE JORGE RIVAS
PARTIDO SOCIALISTA BONAERENSE

Buenos Aires, 13 de octubre (Télam).- El diputado nacional reasumió esta mañana como secretario general del Partido Socialista de la provincia de Buenos Aires, al cumplirse el plazo legal de la intervención dispuesta por la conducción nacional. El partido había sido intervenido de 28 de setiembre de 2008 y al vencer el año establecido por la carta orgánica sin haber sido normalizado, los dirigentes consideraron que Rivas retoma la conducción.
"Los convoco con el objetivo de construir un partido fuerte, que ayude a profundizar los cambios mientras trabaja en el armado de una herramienta moderna y auténticamente revolucionaria", exhortó el ex vicejefe de Gabinete en una carta dirigida a la militancia.
Fue durante un encuentro con la prensa en el que participaron, además, el diputado nacional Ariel Basteiro, el ex secretario general del PS nacional y actual secretario de Asuntos Parlamentarios de la Jefatura del Gabinete, Oscar González; y el dirigente marplantense Andrés Cordeu.
Al cumplirse el plazo legal de un año, los dirigentes dieron por finalizada "la absurda intervención en el distrito" conducido por el senador santafesino Rubén Giustiniani y anunciaron que Rivas "reasume plenamente la secretaría general bonaerense".
sábado, 10 de octubre de 2009
44 A FAVOR, 24 EN CONTRA
El Senado convirtió hoy en ley el proyecto oficial de comunicación audiovisual que promueve la pluralidad de voces y limita la alta concentración mediática, en una sesión maratónica que se extendió durante más de 20 horas.
La ley de medios propuesta por el Gobierno fue aprobada en general por 44 votos contra 24 y luego en particular sin modificaciones, tal como había sido enviada desde la Cámara de Diputados hace tres semanas.
Los votos del Frente para la Victoria y de algunos senadores de la oposición como el socialismo, Fuerza Republicana y los dos senadores del ex ARI de Tierra del Fuego fueron decisivos para aprobar la norma.
La nueva ley, que lleva el número 26522 y reemplaza a la ley de la dictadura 22285, prevé terminar con los monopolios en radios y televisión y darle participación en el espectro radiofónico a entidades sin fines de lucro, entidades con fines de lucro y al Estado Nacional, los tres por partes iguales.
Al retirarse, pasadas las 6, del Congreso finalizada la sesión, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, afirmó que la aprobación permitirá "democratizar definitivamente los medios en la Argentina" y dijo que el Gobierno trabajó "mucho tiempo” para elaborar la iniciativa.
Fernández explicó que el apoyo que recibió de senadores y diputados de otras fuerzas se debe a que la ley "tiene que cortar transversalmente a todo el mundo y tiene que ver con la política, con el proyecto que se piensa respecto de los medios y de la vocación que se tiene de transformación".
El subsecretario general de la Presidencia, Gustavo López, aseguró por su parte que los medios audiovisuales tendrán "un año para adecuarse" a la nueva ley.
López desestimó que se estreche el margen de medios de comunicación audiovisual al evaluar que "si la ley se aplica tal cual está, lo que corresponde es vender, no que desaparezca un medio".
Y en ese sentido, estimó que "se armarán otras sociedades" y que con la nueva composición del Congreso a partir del 10 de diciembre "si quiere, se pueden hacer algunos ajustes".
El proyecto se debatió durante casi 20 horas, entre las 10.30 de la mañana del viernes 9 y las 6 de la mañana del sábado 10 de octubre, principalmente, porque hubo más de 50 oradores, la mayoría de los cuales habló durante por lo menos media hora.
Los ausentes de la votación fueron Roberto Urquía (PJ) y Norberto Massoni (UCR), de licencia por enfermedad, y Carlos Menem, del PJ disidente, que se fue del Congreso, y Emilio Rached, del radicalismo que llegó tarde al momento de votar.
A los votos afirmativos del Frente para la Victoria se sumaron el del socialista Rubén Giustiniani; el tucumano de Fuerza Republicana, Carlos Salazar; los fueguinos del ex ARI, María Rosa Díaz y José Martínez; y la radical correntina María Dora Sánchez.
El "apuro" de algunos senadores por dejar el recinto hizo que se levantasen de sus bancas antes que la máquina que registra los votos terminase de efectuar el recuento, lo que obligó a que, tras varios minutos de espera, debiera realizarse una votación nominal.
Al cerrar el debate, el jefe del bloque oficialista, Miguel Angel Pichetto, afirmó que "esta es una norma moderada" que "atiende la problemática de las grandes empresas en la Argentina porque les permite mantener una cuota importante del espacio audiovisual, como es el 35 por ciento".
Su par del radicalismo, Ernesto Sanz, dijo que "este gobierno utilizó los dineros públicos para premiar a amigos que hablaban bien del gobierno y para castigar a aquellos que hablaban mal".
La ley establece entre sus puntos salientes la libertad de expresión como "un derecho de todos, y no de un grupo”, y determina que la autoridad de aplicación estará integrada por la oposición parlamentaria, la Comisión Bicameral, y las provincias en el Consejo Federal.
Establece, además, principios de pluralidad en el acceso a los servicios audiovisuales, reconoce el derecho a la comunicación de los pueblos originarios, determina que las licencias durarán 10 años y que su renovación requerirá la participación de los vecinos en las audiencias públicas.
viernes, 9 de octubre de 2009
FALLO JUDICIAL POR LA AGRESIÓN A JORGE RIVAS
Un tribunal criminal de Lomas de Zamora condenó al agresor de Jorge Rivas. El fallo determina que Rolando Ojeda es responsable de haber cometido, el 13 de noviembre de 2007, el delito de robo calificado por causar lesiones gravísimas tras quedar judicialmente demostrado, en un proceso con plenas garantías de defensa para el acusado, que fue el autor de las heridas que obligan al hoy diputado socialista a sobrellevar su vida con grandes limitaciones físicas.
La noticia y su difusión no exacerbó el ánimo de Jorge, no le determinó excitación alguna ni alteró en lo más mínimo su rutina: siguió con su intensa rehabilitación, continuó recibiendo a colaboradores y visitas, atendió su nutrida correspondencia y siguió estudiando sus iniciativas legislativas y su trabajo partidario.
Desde que recuperó la posibilidad de comunicarse, largas semanas después de la agresión, se mostró desinteresado de los detalles del episodio: nunca pidió que se le narraran las circunstancias que no pudo retener en su memoria por la extrema violencia del hecho y la inconsciencia que sobrevino. No recuerdo que se haya regodeado en conocer los pormenores del juicio a sus agresores: sin pretender ser indulgente, le bastaba saber que la Justicia estaba actuando.
De hecho, las escasas veces que mencionó el tema, siempre a pedido del periodismo, lo refirió en su contexto, habló de los condicionantes sociales, económicas y culturales que en algunos casos facilitan el delito y nunca manifestó encono ni odio contra sus victimarios. Quienes lo vemos con cierta asiduidad, jamás advertimos en él ira ni exasperación alguna: continuó siendo el optimista de siempre, eso sí, agudo e irreverente.
Su reacción frente al desafío que las circunstancias le impusieron puede ser entendida por algunos como un mero escapismo de la realidad o, incluso, como un ademán insincero. Para quienes lo conocemos, en cambio, no es sino la demostración de que, aun en las condiciones del infortunio, los valores y las ideologías son las que determinan las actitudes vitales. (Página 12, pag. 16)
miércoles, 7 de octubre de 2009
LA DIGNIDAD DE LOS TRABAJADORES
y apoyamos la ley de Medios
-Porque es inadmisible que unos pocos grupos económicos concentrados manejen el 80 por ciento de la comunicación audiovisual de la Argentina, lo que genera un oligopolio mediático que atenta contra el derecho a la información.
Alejandro Agostinelli- Pablo Alabarces - Cristian Alarcón - Germán Alemanni - Daniel "Sueco" Álvarez - Norberto Baruch - Juan José Becerra - Alicia Beltrami - Alejandro Bercovich - Bruno Bimbi - Eduardo Blaustein - Esteban Bogado – Jesica Bossi- Gastón Bourdieu - Hernán Brienza - Pablo Bruetman - Andrés Burgo - Hernán Buzzella - Tomás Canosa - Martín Caparrós - Nelson Castelli - Agustín Colombo - Stella Córdoba - Nicolás Correa - Pablo Corso - Washington Cucurto - Laura Eiranova - Jorge Estebenet - Mauro Federico - Matías Fernández - Roberto D. Fernández - Andrés Fidanza - Guadalupe Gaona - Diego Genoud - Luciana Geuna - Maxi Goldschmidt - Leni González - Rodolfo González Arzac – Gabriela Granata- Emiliano Gullo - Florencia Halfon-Laksman - Luis María Herr - Belén Ianuzzi - Mariano Jasovich - Natalia Laube - Leonel Lenga - Ángela Lerena - Diego Levy - Josefina Licitra - Julio López - María Fernanda Mainelli - Juan Maizares - Diego Mancusi- Claudio Mardones - Mariano Martín - José Medrano - Fabiana Moret - Adriana Muñoz - Fernanda Nicolini - Martina Noailles - Sergio Olguín - Rodolfo Palacios - Guillermo Paltrinieri - Diego Paruelo - Virginia Passini - Marcelo Pavazza - Sebastián Penelli - Nicolás Peralta - Patricio Pidal - Martín Pietruszka - Gustavo Pujol - Carolina Ricaldoni- Guillermina Ríos Ereñú - Federico Rivas Molina - Magdalena Rodríguez - Javier Romero - Leandro Sánchez - Diego Sandstede - Rafael Saralegui - Eugenia Saúl - Candelaria Schamun - Diego Schurman - Federico Sierra - Tamara Smerling - María Sucarrat - Octavio Tomas - Roka Valbuena - Gabriela Vulcano - Alejandro Wall - Ariel Zak - Claudio Zlotnik
mapa de medios
martes, 6 de octubre de 2009
REFLEXIONES DE FIDEL CASTRO
Poderosas potencias económicas compitieron por ser sede de las Olimpiadas en el 2016, entre ellas las dos más industrializadas del planeta: Estados Unidos y Japón. Triunfó sin embargo Río de Janeiro, una ciudad de Brasil.
Que no se diga ahora que fue generosidad de las naciones ricas con Brasil, un país del Tercer Mundo.
El triunfo de esa ciudad brasileña es una prueba de la creciente influencia de los países que luchan por su desarrollo. Con seguridad, en los pueblos de América Latina, África y Asia, la elección de Río de Janeiro será recibida con agrado en medio de la crisis económica y la incertidumbre actual con el cambio climático.
Aunque deportes populares como la pelota sean eliminados de las competencias para dar cabida a entretenimientos de burgueses y ricos, los pueblos del Tercer Mundo comparten la alegría de los brasileños y apoyarán a Río de Janeiro como organizador de los Juegos Olímpicos del 2016.
Es un deber presentarse en Copenhague con la misma unidad, y luchar para evitar que el cambio climático y las guerras de conquista prevalezcan sobre la voluntad de paz, el desarrollo y la supervivencia de todos los pueblos del mundo.
lunes, 5 de octubre de 2009
UN LIBRO PARA COMPRENDER LA IZQUIERDA URUGUAYA (Y LATINOAMERICANA)
en el gobierno del Uruguay
Este es el título que lleva el último libro de Constanza Moreira, publicado por Trilce y que se encuentra desde hoy en librerías. En su habitual columna de los lunes, hemos optado por incluir un adelanto, reproduciendo parte de su introducción
El libro "Entre la protesta y el compromiso: la izquierda en el gobierno en Uruguay y América Latina", tuvo como objetivo realizar un análisis de los impactos de la llegada del Frente Amplio al gobierno nacional en Uruguay, pero reflexionando desde los procesos de gobiernos de izquierda en América Latina.
Está guiado por algunas proposiciones centrales, que se estructuran a lo largo de los tres capítulos que lo organizan.
La primera proposición es que, los procesos del giro a la izquierda que se viven hoy, no son completamente nuevos sino que asientan sus raíces en las izquierdas de la "segunda ola" de la democracia (el período, que según Huntington, va desde la postguerra hasta los autoritarismos que emergieron a fines de los sesenta e inicios de los setenta). En algunos casos, las izquierdas que hoy llegan al gobierno, son mutaciones en las cuales es difícil reconocer los antiguos orígenes (como el trabalhismo de Vargas en el PT de Lula, o las luchas
de los mineros bolivianos en el indigenismo de Evo Morales). En otros (el justicialismo argentino o la propia izquierda uruguaya), la continuidad de los procesos resulta más o menos visible. La ideologización de la política de masas, es un fenómeno que se consolida en la segunda ola de la democracia, pero que se ve interrumpido por los golpes de Estado y procesos autoritarios que se dan en casi todos los países de la región. El fin de la guerra fría, lejos de eliminar la política de "izquierdas y derechas", al abrir la oportunidad de una competencia ideológica pacífica, tendió a reforzarla. Finalmente, el efecto de difusión de ideas, prácticas y discursos desde la izquierda, se expandió a lo largo y a lo ancho del continente.
El Uruguay no fue ajeno a estos procesos, aunque su política, y especialmente sus partidos, sean de cosecha propia. Pero mientras en los años sesenta, se tendía a concebir el proceso uruguayo en el marco de los otros procesos latinoamericanos, como una parte de la acumulación de fuerzas de toda la región, en los ochenta y noventa, primó la idea de una salida "a la uruguaya", y de unos partidos políticos peculiares, excepcionales, así como de una suerte de democracia "ejemplar". Buena parte del proceso uruguayo distó, sin embargo, de ser ejemplar; como lo ejemplifica el tratamiento dado a los derechos humanos, y el retraso con el que el cambio político se verifica en nuestro país, al menos si es comparado con otros. Pero la autocomplacencia política (y también politológica) duró, al menos, hasta que el Uruguay enfrenta la crisis de 2002. Aún la salida de la crisis fue para muchos un ejemplo de una "salida a la uruguaya". Pero ésta, y el triunfo del Frente Amplio dos años después, vinieron a dibujar un nuevo mapa político en la realidad uruguaya: Nuevos actores, nuevos modos de hacer política, nuevos (y viejos) problemas. Y como una parte de los méritos de los gobiernos de izquierda no es solucionar los problemas de la sociedad, sino hacerlos visibles, con el gobierno de izquierda, muchos de los malestares de la sociedad uruguaya se hicieron más visibles que con gobiernos anteriores.
El libro comienza relatando, a modo de descripción, lo que pasó desde que el Frente Amplio asumiera el gobierno en 2005: El propio armado del gobierno, los temas que tuvieron más importancia en la agenda, los principales debates que se produjeron al interior mismo de la izquierda devenida gobierno, y los hitos que marcaron un período que será reconocido en la historia uruguaya, como uno de los más productivos y removedores de la historia reciente. Se seleccionaron y analizaron, en particular, dos temas de agenda: los temas de género, y las políticas sociales. Los temas de género aluden a lo que se hizo, que fue mucho, pero también a la enorme deuda que tiene la política uruguaya para con las mujeres. Del mismo modo, la "agenda social" del gobierno muestra, a partir de todo el conjunto de iniciativas desplegadas, las enormes dificultades que experimentamos, para realizar transformaciones sustantivas en los niveles de bienestar de buena parte de la población uruguaya.
En relación con esto, el libro hace un recorrido a las políticas implementadas por los gobiernos de izquierda en otros países: Argentina, Venezuela, Brasil, Bolivia, Chile. El estudio del impacto distributivo de los gobiernos de izquierda ayuda a entender las limitaciones y desafíos que enfrentan los procesos de cambio en nuestros países. En particular, muestra que existe una ecuación política muy delicada entre los apoyos "populares" y el compromiso de los intereses económicamente dominantes. Las elites más poderosas tienen capacidad para frenar o bloquear iniciativas de redistribución, aún cuando éstas sean muy modestas, como lo evidencian los múltiples conflictos que se han producido en varios de estos países. Al mismo tiempo, sin estas iniciativas no podrán cumplirse las expectativas de las masas populares, de cuyo apoyo dependen los gobiernos de izquierda. Y todo debe hacerse sin menguar la gobernabilidad, porque sin ésta, se abre una ventana de oportunidad para crisis políticas, que no sólo pueden poner en riesgo todo lo conquistado, sino representar un retroceso al punto de partida, o peor aún, instalar una nueva matriz de concentración económica y exclusión política.
La segunda proposición que guió el libro es que la cultura política, y las instituciones políticas, son hasta cierto punto, determinantes del grado de consolidación que puedan tener las transformaciones que se están dando en los países de la región. La existencia de partidos de izquierda, el vínculo entre esos países y los movimientos sociales, así como la consistencia actitudinal e ideológica de sus líderes, son dimensiones imprescindibles a tomar en cuenta en el análisis tanto de los procesos latinoamericanos, como en el propio. La cultura política de las elites de izquierda en América Latina, parece bastante consistente en temas relativos a la participación del Estado en la economía, las bondades de las políticas redistributivas, o la importancia de la integración latinoamericana. En cambio, en los llamados temas de la agenda "secular", como los derechos de las minorías, o la agenda de la igualdad de género, la izquierda evidencia un rezago considerable. La participación, en nuestras élites de izquierda, de valores "religiosos" por oposición a los valores "seculares", colabora con este retraso, como lo evidencia la propia discusión sobre la despenalización del aborto en nuestro país.
La cultura política de la opinión pública, asimismo, genera límites al proceso de transformaciones. En particular, el libro analiza cómo la llegada del Frente Amplio al gobierno alteró una ecuación básica de la cultura política uruguaya; al transformar en gobierno a la oposición, alteró las preferencias y percepciones de los habitualmente más descontentos de la opinión pública. Antes, los más desconformes eran de izquierda, montevideanos, y con educación terciaria. Aunque manifestaban disconformidad con el funcionamiento del sistema político, generaban por sus mismas actitudes, un efecto de legitimación de todo el sistema. Hoy, en cambio, los disconformes están repartidos a lo largo del espectro político, pero especialmente, entre aquéllos que se declaran más a la derecha.
La tercera proposición que estructuró el libro, es que buena parte del proceso político de nuestros países está guiado por las preferencias y orientaciones de sus líderes. En casi todos los países, las elites de izquierda representan más verosímilmente a "los de abajo": los trabajadores, las personas de menor educación relativa, y de orígenes más humildes. Esta "circulación de las elites", fue especialmente significativa en el caso uruguayo, ya que de todos los cambios que el país procesó en el último medio siglo, ninguno es comparable como el desplazamiento de las viejas elites (blanca, colorada) del gobierno por parte del "intruso". Es la evolución y dinámica de esta nueva "clase política" la que determinará, en buena medida, la evolución futura del sistema de partidos, y de la propia democracia uruguaya."
* Politóloga uruguaya. Profesora de la Universidad de la República, de Montevideo. Editado por el diario "La República" de Montevideo, el 5 de Octubre de 2009.
TRIUNFO SOCIALISTA
(5/10/2009) Consiguió el 43 por ciento de los votos contra el 35 por ciento de los conservadores. El titular del socialismo, Georges Papandreou, dijo que en su partido se mantendrán "unidos ante la gran responsabilidad que asumimos".
sábado, 3 de octubre de 2009
ESCRIBE OSCAR GONZÁLEZ
Buenos Aires, 3 de octubre (Télam)
Por Oscar González*
En la actitud y el compromiso que asuma frente a cada conflicto real, la centroizquierda puede hallar no sólo un sentido para su misión sino su propia legitimación como protagonista de la vida política.
Por esas cosas del lenguaje periodístico, la palabra centroizquierda, sin lograr la condición de categoría política, sirve para delimitar un difuso territorio donde conviven siglas y representaciones políticas diversas. Lo que la prensa simplifica bajo esa denominación no expresa sólo cierto reduccionismo mediático sino también la necesidad de agrupar a sectores y dirigentes que, aunque unidos por un discurso relativamente común, suelen mudar de opinión según los avatares de la vida política.
Ocurre que es en el terreno político concreto donde las propuestas progresistas juegan su viabilidad y su destino y es ahí, en el curso de cada conflicto, donde los programas y los enunciados de principios confrontan con la realidad y encuentran legitimidad. Dicho de otro modo, la incesante tarea de construcción de una izquierda democrática no puede darse al margen de las colisiones de intereses que atraviesan la sociedad de lado a lado y que obligan a determinar a cada instante dónde está el camino correcto.
Esa dimensión reveladora de cuál es el lugar a ocupar durante la disputa política llevó al traspié a cierta centroizquierda durante la batalla por las retenciones a las exportaciones de granos, cuando vaciló frente a una nítida divisoria en términos de redistribución de la riqueza, sin advertir que la resistencia al cambio encubría una recomposición de la coalición de poder de los 90. Esa incomprensión llevó a una asombrosa convergencia entre una parcialidad corporativa y algunos actores históricamente autodefinidos como progresistas, tanto en su variante socialdemócrata como nacional popular.
Temerosos a identificarse con el oficialismo, en algunos casos, o en la pueril creencia que desde un grupo político sin base popular se puede acumular al margen de cómo se resuelven los conflictos que afectan a millones de argentinos, no pocos dirigentes de sincera vocación progresista contribuyeron entonces a que la derecha avanzara hasta posiciones inesperadas. Se difirió así una oportunidad para mostrar una izquierda plural, crítica e independiente dispuesta a fortalecer y estimular las decisiones políticas de transformación social.
Felizmente ese proceso comienza a dar señales de una reversión positiva, en un tránsito que se percibió ya al momento de recuperarse para el sistema solidario los fondos previsionales y también al rescatarse la aerolínea de bandera. Este cambio denota una nueva reflexión y es producto a la vez de que el gobierno mantuvo -y profundizó- la iniciativa política hasta el punto de asumir desafíos cada vez más trascendentes como el de impulsar el proyecto de ley de comunicación audiovisual que está a punto de aprobarse en el Senado.
Este último debate -y los que seguramente vendrán- no sólo reconfiguran el panorama parlamentario destacando el rol de quienes se identifican con una sensibilidad de centroizquierda, sino que les otorga a esos sectores la posibilidad de influir decisivamente cuando lo que se define no es la suerte de un gobierno sino la posibilidad de vivir en un país donde el Estado sirva a la sociedad y no sea rehén del privilegio. (Télam)
*Ex secretario general y diputado nacional del Partido Socialista. Secretario de Relaciones Parlamentarias del Gobierno nacional.
UN ANÁLISIS DE TIMERMAN
En un análisis publicado por la revista Debate titulado "Cuando el rencor reemplaza la falta de información", el embajador argentino en los EE.UU., Héctor Timerman, destacó que Argentina sigue formando parte del G-20, grupo que "goza de excelente salud", pese a los pronósticos de algunos medios antes de la cumbre de Pittsburgh.
En el artículo, sostuvo que "el primer G-20 organizado por el entonces presidente Bush se desarrolló en medio de la hecatombe. La llegada de los líderes a Washington era un intento de calmar a un mundo en pánico. El foco de la discusión fue entender, y aceptar, que la desregulación financiera había convertido a Wall Street en una tierra sin leyes donde la ética jamás abundó".
"Sin embargo -siguió-, esa primera reunión puso en marcha los mecanismos que permitieron que en la reunión de Pittsburgh se decretara el renacimiento del Estado como árbitro de las relaciones entre los distintos actores de un mundo complejo. Que sea un líder de la derecha como Nicolas Sarkozy quien despotrique contra los bancos y sus engaños muestra, como dio a entender Lula, el nacimiento de un mundo menos ingenuo y más homógeneo".
Timerman recalcó que "la Declaración de Pittsburgh es un documento profundo, fundacional, que llevó varios meses de negociación y que recién culminó menos de diez minutos antes de que Barack Obama diera por terminada la Cumbre".
En ese marco, el embajador destacó que "la importancia de lo acordado fue de tal magnitud que tanto el Washington Post como el New York Times coincidieron en sus titulares: "Leaders of G-20 Vow to Reshape Global Economy" (Los líderes del G-20 se proponen rediseñar la economía global) y "G-20 Grabs Bigger Role in Global Economy" (El G-20 cobra un mayor rol en la economía global)".
Pero diferenció el escenario planteado por algunos medios de comunicación argentinos al señalar: "Sin embargo, los lectores de La Nación y de Clarín pensaban que en Pittsburgh se tomarían dos decisiones. Primero, expulsar a la Argentina del G-20. Segundo, disolver el G-20. Cuando a la falta de información se la reemplaza con el rencor suceden esos papelones", aseveró.
En otro orden, hizo hincapié en una serie de logros alcanzados como "la democratización del Fondo Monetario y del Banco Mundial", "la presencia de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) en las deliberaciones y el capítulo dedicado a la creación de trabajo decente es la gran lección de esta crisis".
Además, continuó, "el debate sobre el aumento de la pobreza y del desamparo en el que se encuentran millones de seres humanos, la necesidad de impulsar nuevas formas de energía renovable y de medidas que detengan el deterioro del medio ambiente".
El embajador argentino remarcó que otro de los temas sobre los que se avanzó en el G-20 fue el de los paraísos fiscales y el avance en definir que las jurisdicciones que no cooperen comenzarán a ser sancionadas a partir de marzo, y que los países del G-20 se comprometan a intercambiar información sobre sus ciudadanos que fugan capitales y evaden impuestos al hacerlo.
"En fin, como dijo (la presidenta) Cristina Fernández de Kirchner en su discurso, la crisis, al igual que otras crisis, ha dado lugar a un nuevo orden internacional, esta vez en medio de la globalización. El G-20, como editorializó el Financial Times se ha hecho cargo de esta situación", puntualizó Timerman.
Y agregó que "a ningún lector de La Nación y de Clarín debería llamar la atención, entonces, que sus columnistas dominicales hayan obviado hablar del G-20 en sus intrascendentes columnas del domingo 27".
"Cómo podrían haber explicado a sus seguidores el siguiente párrafo de la declaración final: En el día de hoy hemos designado al G-20 como el foro principal para nuestra cooperación económica internacional", concluyó en su análisis.
viernes, 2 de octubre de 2009
ARTISTAS RECONOCIDOS PIDEN LA APROBACION DE LA NUEVA LEY DE MEDIOS
De nuestra mayor consideración
Los abajo firmantes nos dirigimos a usted porque sabemos que hoy nuestro Poder Legislativo reflexiona sobre un tema que es, para nosotros, trabajadores de la industria audiovisual, de importancia vital: el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Argentina posee hoy una inmensa cantidad de productores de contenidos, inmensa en cantidad y calidad. Nuestra creatividad y el alto nivel de especialización técnica son reconocidos en el mundo entero. Nuestras escuelas de cine forman hoy a 14 mil alumnos. Esta industria audiovisual genera hoy cerca de 50 mil puestos de trabajo anuales, con la producción de un promedio de 60 largometrajes de ficción, 40 documentales y un sinnúmero de cortometrajes, a los que debemos agregar los servicios de producción, la publicidad y las ficciones para TV.
Los trabajadores de las industrias audiovisuales expresan y generan cultura nacional, relatan nuestros triunfos, nuestras miserias, nuestros sueños y deseos, generan productos y talentos de exportación.
Los avances tecnológicos utilizados por la enorme mayoría de la población han convertido a las industrias culturales y de la comunicación en uno de los sectores económicos más estratégicos y dinámicos en materia de inversiones de capital, y en el de mayor crecimiento relativo de empleo.
Hoy, las pantallas se han convertido en protagonistas de nuestras vidas, todos pasamos más horas frente a algún tipo de pantalla que frente a nuestros seres queridos. Los individuos consumen hoy cultura más que cualquier otro producto. Es a través de estas pantallas que se expresa y se dinamiza el imaginario colectivo de las sociedades.
Y sin embargo nuestros ciudadanos no tienen en sus pantallas lugar para su propia historia, sus propios héroes, sus pensadores, sus artistas, sus científicos. Lo que no está en la televisión, no existe. Si la televisión no lo confirma, no es cierto. Es tan monumental la selección restrictiva de contenidos que aplica esta suerte de libertad de mercado, que nuestras propias imágenes no son proyectadas en nuestros espacios audiovisuales.
Hoy existe una clara diferencia entre los países que son capaces de generar sus propias imágenes y distribuirlas y exhibirlas, y los que se encuentran condenados a ver el mundo como otros lo imaginan.
Los primeros desarrollan sus industrias audiovisuales y a través de ellas difunden sus culturas y la interacción de éstas con el resto. Los segundos están irremediablemente destinados a un proceso de aculturización que los conduce a convertirse en usuarios de culturas y productos ajenos, y con ello al desdibujamiento de su identidad y la destrucción de su industria nacional.
En Europa se dio un extenso debate que llamaron “Directivas para una televisión sin fronteras” y que ha sido, por su profundidad y excelencia, orientador de las políticas públicas en la regulación del mercado en los países occidentales e inspirador de muchas de las normas que hoy están plasmadas en este proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Fue un debate para defender la existencia de la lengua, la historia y la expresión de los pueblos en el concierto general de la comunicación audiovisual.
El resultado de este debate permitió establecer que el Estado debe fijar cuotas de pantalla, de facturación y de proporcionalidad de emisión, que garanticen la difusión sonora y audiovisual de contenidos de producción local, nacional y propia. Y debe reglamentar específicamente la obligación de inversión de los medios de difusión en producción audiovisual, así como la compra de derechos de antena de películas nacionales en etapa de preproducción.
Nuestro espacio audiovisual está hoy devastado por las prácticas que se extienden en esta falsa libertad de mercado y por la ausencia del Estado en su regulación. Es un espacio donde casi no tienen cabida nuestras películas y nuestras expresiones audiovisuales. Y esto es lo mismo que decir que no tienen cabida nuestra cultura y nuestra historia.
Es por todo esto que hemos trabajado en el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ya aprobado por la Cámara de Diputados de la Nación, y ofrecemos todo nuestro apoyo para que la Cámara de Senadores lo sancione favorablemente.
Estimado/a senador/a, en usted está la decisión de que sigamos pudiendo ver nuestras propias imágenes y de que nuestros hijos sepan, a través de ellas, quiénes fuimos, quiénes somos y qué país y qué mundo soñamos.
* Por Liliana Mazure, Leonardo Favio, Adolfo Aristarain, Luis Puenzo, Andrea Del Boca, Natalia Oreiro, Federico Luppi, Víctor Hugo Morales, Tristán Bauer, Soledad Villamil, Lola Berthet, Patricio Contreras, Roberto Carnaghi, Fernando Spiner, Daniel Burman, Adriana Varela, Ana María Picchio, Carolina Silvestre, Lita Stantic, Pablo Rovito, Roberto “Tito” Cossa, David Blaustein, Carlos Gallettini, Mimí Ardú, Marcelo Piñeyro, Osvaldo Santoro, Jean Pierre Noher, Julio Raffo, Lito Cruz, Juan Palomino, Lorenzo Quinteros, Marcelo Schapces, Ricardo Wullicher, Lucrecia Cardoso, Carmen Guarini, Diego Dubcovsky, Hernán Musaluppi, Bernardo Bergeret, Teresa Constantini, Rómulo Pullol, David Lipszyck, Javier Torre, Carlos Piwowarski, Luis A. Sartor, Juan Villegas, Rodolfo Hermida, Julio Ludueña, César D’Angiolillo, Santiago Oves, Marcelo Altmark, Sabrina Farji, Miguel Mato, Rosanna Manfredi, Raúl Seguí, María Elda Pincolini, Eva Piwowarski, Verónica Cura, Virginia Pstyga, Pablo Fendrik, Sergio Zóttola, Juan Pablo Gugliotta, Alberto M. Lecchi, Horacio Maldonado, Rolando Oreiro, Vanessa Ragone, Marcelo Céspedes y siguen las firmas.
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
A partir de la publicación del índice de pobreza del Indec, se ha generado una discusión entre el Gobierno y la oposición sobre los niveles de pobreza de la sociedad argentina. Y creo que es una discusión errada, más allá de la necesidad de tener estadísticas confiables para medir la pobreza. La discusión debe poner el acento en la indignante concentración de la riqueza, que podríamos definirla como una verdadera fábrica de pobres. En el primer semestre de 2009, punto más fuerte de la crisis, las empresas que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires distribuyeron dividendos de nivel similar a los repartidos en igual período del 2007, año de bonanza. Los dividendos de empresas extranjeras enviados al exterior no dejan de crecer, los envíos más importantes se produjeron en el cuarto trimestre de 2008 (U$S 1423 millones) y en el segundo de 2009 (U$S 1029 millones).
Por eso la única forma de erradicar la pobreza, porque ello es lo que nos debe preocupar, es mejorando significativamente la distribución del ingreso.
Se equivoca el Gobierno cuando se encierra en una discusión de índices y critica a la oposición sintiendo que se carga contra las políticas públicas queriendo aumentar el índice. Desvía la oposición la discusión del tema central, que es la distribución del ingreso, cuando critica la elevada cifra e intenta paliar la situación con acciones parciales como el ingreso ciudadano. Este es un primer paso, rápido y eficiente, pero tiene la característica de cargar toda la responsabilidad al Gobierno y al erario. Como bien lo explicó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, si se decidiera otorgar 135 pesos a todos los menores de 18 años, se necesitarían 6900 millones de pesos anuales adicionales a los 10.000 millones que ya se gastan. Pero si se decidiera otorgar 250 pesos, una cifra con mayor impacto para reducir la pobreza, estaríamos en el orden de los 15.600 millones de pesos adicionales, más del doble de lo que se gasta actualmente, y ello necesita recursos.
Sigo sosteniendo que el ingreso mínimo para todos los menores en situación de pobreza es indispensable, pero es sólo una situación transitoria. Para erradicar la pobreza, hay que reducir la injusta concentración de la riqueza, con impuestos que graven con mayor eficiencia e intensidad a las grandes ganancias.
Pero cómo vamos a eliminar la pobreza si la AEA sostiene no sólo el derecho a la propiedad, sino además la intangibilidad de las ganancias.
Y esto es lo que se está discutiendo en el caso Terrabusi-Kraft, la intangibilidad de la ganancia de una empresa norteamericana, a costa de una notable racionalización y flexibilización de personal. Este sistema implementado como norma habitual en las distintas ramas de la producción es la verdadera fábrica de pobres.
Porque la más importante distribución del ingreso es la que surge entre la porción del valor agregado que se dedica a salarios respecto de la que se dedica a ganancias.
Después viene la política fiscal para corregir aquellas situaciones que la distribución funcional no puede resolver, para aquellos que están fuera del mercado de trabajo. Pero hoy tenemos una gran proporción de pobres dentro de los trabajadores, una situación que era desconocida en Argentina, hasta que se instaló con sangre y fuego la doctrina neoliberal, intensificada luego en la década menemista, con la desregulación del Estado y la flexibilización laboral, temas en los cuales, si bien se mejoró algo, aún persiste lo esencial. La flexibilización implica trabajo de mala calidad, mal remunerado, fácil de despedir, y lleva a la familia directamente a caer en la pobreza.
América latina es el continente que posee la más injusta distribución de la riqueza, y de ello son en gran parte responsables las políticas fiscalistas del FMI que basaron la recaudación en impuestos como el IVA, altamente inequitativos, reduciendo la progresiva tributación del impuesto a las ganancias. En nuestro país, especialmente, hay una serie de exenciones sobre la renta financiera que no existen en otros países. Según el Presupuesto 2010, este año se dejarán de percibir 2940 millones de pesos por la exención a los títulos públicos, 990 millones por intereses de plazos fijos y obligaciones negociables, mientras que no existe número para calcular la exención a las ganancias provenientes de la compra-venta de acciones y títulos valores.
Para una mejor distribución del ingreso, se requiere una gran reforma impositiva que instale una estructura tributaria altamente progresiva. Este cambio es el que frenan los fabricantes de pobreza, porque reduciría sus márgenes de beneficio, y sólo proponen combatir la pobreza con ayudas sociales. Y cabe agregar, además, que cuando el Estado apela a gravar rentas extraordinarias para sostener la ayuda social también se oponen frontalmente. Los diarios del jueves mostraron que en una actividad organizada por la Escuela de Posgrado Epoca, que preside el ex ministro menemista Roberto Dromi, y las universidades del Salvador y Carlos III, de Madrid, se criticó duramente al Gobierno por el tema de la pobreza. El principal disertante fue el cardenal Jorge Bergoglio, y entre los asistentes se encontraban el diputado Francisco de Narváez, la senadora Chiche Duhalde, el ex ministro Roque Fernández y varios empresarios de alta gama. Habría que preguntarles a muchos de los presentes qué hicieron y opinaron ellos cuando se gestó el desastre de los noventa, que endeudó al país por hasta el 113 por ciento del PIB, y pagaba el 8 por ciento del PIB anual por intereses, cuando hoy se paga cerca del 2; que generó una salida de divisas por cuenta corriente de 75.000 millones entre 1994 y 2001 y llevó a tasas de desocupación del 21,5 por ciento. Pareciera que la vieja y la nueva derecha intentan retomar protagonismo con la agenda de la pobreza, aliándose con los factores de poder económico, para volver al injusto modelo del “derrame”. Y también cabría reflexionar que cuando estos protagonistas centrales de la época del mayor desquicio económico argentino reclaman seguridad jurídica se refieren a aquella misma que ellos proveyeron en beneficio de los grandes grupos concentrados de la economía y que fue, sin duda, el andamiaje generador de la pobreza por la cual hoy se rasgan las vestiduras.
Sin una transformación profunda en el modelo de distribución de la renta, reducir significativamente la pobreza será imposible. El discurso que los poderosos hacen de la pobreza es un recurso cínico que enmascara su principal responsabilidad y además confunde a la opinión pública sobre la verdadera génesis de la pobreza y los auténticos caminos para eliminarla. Y digo eliminarla, no sólo atenuarla con paliativos caritativos o asistenciales. Como digo siempre, para mí el único índice de pobreza tolerable es cero.
Como corolario y ante las declaraciones difundidas sostenidamente que la pobreza es un escándalo, yo digo que la pobreza es una tragedia, y que el verdadero escándalo es la perversa distribución de la riqueza.(Página 12)
* Diputado electo.

